pies descalzos

Deja que tus hijos/as se descalcen

 pies descalzos

Nos preocupamos por qué comen nuestros bebés, por qué ropa llevan, por el motivo por el que tosen, los tocamos, durante la siesta, para ver si respiran… Somos, en general, muy muy cuidadosos/as cuando nuestros hijos son muy pequeños, pero a menudo nos olvidamos de sus pies y los enfundamos en zapatillas que no respetan el crecimiento de sus pies.

 

Deja que anden descalzos

Como humanos llevamos más de 2.000.000 de años evolucionando y tan solo unos 30-40.000 hemos ido calzados. De todo ese tiempo calzados, hace tan solo unos pocos cientos de años que hemos empezado a sobreproteger nuestro pies y ahora, desde hace apenas 90 o 100 años solamente, pensamos que es más importante la estética que la función.

Ahora tienes un bebé y debes plantearte qué puedes hacer para que tus hijos eviten, en la mayor medida, todos los problemas en los pies que van en aumento desde hace pocos años:

  • bursitis
  • problemas de arco
  • problemas de fascia
  • tendinitis agudas

Los zapatos de ahora causan, sobretodo, dolor en la planta del pie, y puedes hacer que los pies de tus hijos crezcan fuertes y sanos con algo tan complicado como descalzarlos siempre que puedas.

 

Mitos sobre ir descalzos

Cuando decimos a los padres y madres que se animen a descalzar a los más pequeños, a menudo se alarman y se asustan, alegando que no son salvajes, que van a tener problemas, deformaciones…

Pero es más bien al contrario.

Nuestros pies son una genial pieza de ingeniería diseñada durante millones de años y perfeccionada para desenvolverse sin protección.

El pie no solo sirve para andar, aporta información vital sobre el terreno que el cerebro gestiona. Así se desarrollan mucho mejor sentidos como el de la propiocepción, el equilibrio y la termocepción (sí, esos que nadie conoce y son tan o más importantes que los otros 5).

 

El miedo a las deformaciones

Si buscas en Google imágenes de pies de niños africanos, que suelen vivir descalzos hasta la pubertad o más, verás unos pies bien formados, funcionales y sanos.

Pero aún podemos ir un poco más lejos.

Si te das un paseo por las galerías de arte de Florencia y te da por mirar los pies de las esculturas, verás que todos, desde los campesinos hasta el mismo César, llevaban sandalias que solo protegían la planta del pie.

Es lo más parecido a ir descalzos y es en lo que debería consistir el calzado: menos es más también para la protección del pie.

Lo que deformará los pies de tus hijos/as no es andar sin zapatillas, con los pies libres, sino llevarlos embutidos desde pequeños sin que crezcan y se desarrollen como deben.

 

Las infecciones

Por otro lado es un poco ingenuo creer que el pie está expuesto a más infecciones que las manos. Las capas de dermis de tus pies nacieron con más protección que las de tus manos. Piensa que estaban destinadas a protegerte de terrenos.

Sí, es cierto que si andas descalzo/a en un sitio con cristales, te cortas. Pero hay que tener sentido común: nadie se va a cortar por caminar en un parque limpio, en una playa, en un camino de arena suave o en el parque infantil.

Piensa que es más fácil coger infecciones de una maneta de un centro de salud o coger hongos por secarte mal los pies y meterlos en unas botas cerradas, que tener una infección por andar descalzo.

 

Déjales ser libres

Por eso te animamos a que te informes, que investigues sobre el tema (conocido en internet como “barefoot”) y te plantees quitarte los zapatos con tu hijo/a para enseñarle que sus pies deben ser tan libres como puedan.

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