La atención en los niños

Cuando decidimos tener un hijo, tenemos que tener en cuenta que nuestra vida efectivamente va a cambiar.

Para el que no tenga hijos quizás estas palabras les suene a algún tópico, sin embargo, nada más lejos, no es ningún tópico afirmar que los padres llegan un momento en su vida sobre todo cuando sus hijos son pequeños, en el que no tienen tiempo para sí mismos.

Y es verdad, los hijos lo cambian todo y llegan a absorber tu tiempo casi al completo, pero ¿se han preguntado por qué?

 

De bebé a niño

Atención en los niños Hasta los dos años se considera que un niño es un bebé, pero parece que esa clasificación es algo inexacta. La situación de nuestra sociedad hace que a los 4 meses de vida de un hijo las mujeres tengan que incorporarse a su empleo y que tan sólo se le concede el privilegio de poder a salir a lactar dos horas durante la jornada laboral por un periodo determinado de tiempo.

En Alemania, una mama, tiene hasta 3 años de baja maternal para cuidar a su hijo, teniendo la oportunidad de utilizar esos tres años durante los 8 primeros de su retoño. Da que pensar, incluso da que pensar sobre la clasificación de bebes y niños.

 

La verdadera atención

Atención en los niños Debido a la situación que nuestro país vive desde hace muchos años, los padres, ambas figuras, se ven obligados a trabajar fuera de casa en busca de una situación de bienestar idónea para su hogar y sus hijos, pero en esa búsqueda se descuida también una parte fundamental de la relación padres e hijos, que es el contacto directo con estos últimos. En muchos casos inevitable.

Se acude a abuelos, guarderías, aulas matinales, lo que mejor nos interese para poder seguir trabajando. Aunque a veces nos cueste algo similar a lo que ganamos el tener al hijo en la guardería.

En el caso de los abuelos, los niños van a tener una atención excelente en la mayoría de ocasiones el niño aprende a ni tan siquiera echar de menos a sus padres (por muy duro que nos resulte) y se refugia en la figura de quien sí le presta atención.

Algunos casos, van más allá, son los padres que necesitan su espacio, necesitan tiempo para ellos, escudándose en el lema “tengo que vivir mi vida también” aprovechan ese sentimiento que les hace auto compadecerse para después de llevar toda la mañana en el trabajo y el hijo en el colegio o en casa de los abuelos, aprovechan la tarde para ellos y dejar a los hijos en ludotecas, o aún en casa de los abuelos.

Los niños necesitan atención de sus padres, necesitan sentirse protegidos y que se les valore como personas importantes en nuestra vida, porque es muy triste ver que incluso después de llevar todo el día sin verles, los hijos reciban regañinas por parte de sus padres que intentan amoldar a sus hijos a sus necesidades.